Las cuatro grandes consultoras de estrategia venden programas de Inteligencia Artificial responsable a precio de auditoría mientras sus propios informes internos contienen productos que no existen, citas atribuidas a nadie y estadísticas que se contradicen entre páginas del mismo documento, según reveló Infobae el 2 de agosto de 2026. No es un fallo aislado de una firma: es la prueba de que el problema nunca fue la herramienta, fue no verificar lo que la herramienta entrega antes de firmarlo con tu nombre.
¿Por qué un informe con errores de Inteligencia Artificial pasa las revisiones internas?
Un informe de consultoría pasa por varias manos antes de llegar al cliente: quien lo redacta, quien lo revisa y quien lo firma. Según el reportaje de Infobae del 2 de agosto de 2026, ninguno de esos filtros detectó productos inventados ni citas que no correspondían a nadie real.
Eso no habla de la Inteligencia Artificial que generó el borrador. Habla de un proceso de revisión que dejó de tratar el resultado como un borrador y empezó a tratarlo como un hecho.
Vender responsabilidad en Inteligencia Artificial no te vacuna contra sus fallos
Cobrar por enseñar Inteligencia Artificial responsable y entregar un informe con datos fabricados no es una contradicción menor, es la demostración de que el discurso y la práctica van por caminos distintos. Puedes explicar el riesgo mejor que nadie y caer en él igual.
La ironía llama la atención, pero el fondo del asunto es más simple: nadie está exento de este error por saber de qué habla. Usar Inteligencia Artificial para escribir no es el problema, el problema es entregarlo sin pasar por tu propio criterio antes.
El problema no es la Inteligencia Artificial, es lo que dejas pasar sin mirar
Llevas 27 años viendo cómo se construyen informes de consultoría, y el patrón se repite antes y después de la Inteligencia Artificial: el error casi nunca está en la herramienta que redacta, está en el paso que alguien se salta por prisa o por exceso de confianza.
Antes se copiaba mal una cifra de una hoja de cálculo ajena. Ahora se acepta un párrafo entero generado por una máquina sin comprobar si la cita que menciona existe. El fallo es humano en los dos casos, cambia solo la velocidad a la que se produce.
Firmar con tu nombre significa responder por cada dato, también los de la Inteligencia Artificial
Cuando entregas un informe con tu nombre, respondes por cada cifra que contiene, la hayas escrito tú o te la haya entregado una Inteligencia Artificial. Ese principio no cambia porque la herramienta sea nueva.
Los datos inconsistentes no solo dañan la credibilidad del documento puntual, erosionan la confianza en todo lo que firmas después. Y esa confianza, una vez rota, cuesta mucho más recuperarla que construirla la primera vez.
Verificar antes de firmar es el trabajo que la Inteligencia Artificial no hace por ti
La consultoría siempre ha vendido criterio, no horas de redacción. Ese es precisamente el valor que un cliente paga cuando contrata a alguien con experiencia: que alguien revise, contraste y responda por lo que entrega.
La Inteligencia Artificial puede escribir el primer borrador en minutos. Verificarlo, contrastarlo con fuentes reales y decidir qué se queda y qué se descarta sigue siendo un trabajo que solo puedes hacer tú, y es exactamente el trabajo por el que te pagan.
Nada de esto significa desconfiar en bloque de cualquier informe que use Inteligencia Artificial en su redacción. Significa aplicar el mismo criterio que ya se aplicaba antes de que existiera esta tecnología: comprobar la fuente de cada cifra y de cada cita antes de repetirla como si fuera un hecho asentado, en lugar de asumir que el nombre de la consultora es garantía suficiente.
Sobre el autor
Javier G. Amblar lleva 27 años como consultor estratégico y ha formado a más de 33.000 profesionales en 55 países. Fue profesor asociado del IE Business School, donde recibió el Premio a la Excelencia Docente, y ha pasado por RTVE, Telemadrid, Onda Cero y EsRadio. Es autor del libro Liderazgo (Editatum, 2018) y dirige un canal de YouTube con más de 367.000 suscriptores dentro de una comunidad en línea de más de 500.000 personas. Si quieres saber qué dice hoy la Inteligencia Artificial de tu trabajo, puedes comprobarlo con RADAR.


