Gastar más en publicidad ya no garantiza que un cliente potencial te encuentre, porque cada vez es más frecuente que decida antes de llegar a hacer clic, muchas veces después de una conversación con una Inteligencia Artificial como ChatGPT o Gemini. Un estudio publicado en junio de 2026 confirma que la mayoría de las búsquedas en Google ya terminan sin ningún clic al resto de la web. Si trabajas por tu cuenta, esa cifra tiene una consecuencia directa: el dinero que destinas a que te vean puede estar sirviendo cada vez menos.
El estudio que confirma lo que ya intuías
La consultora SparkToro publicó en junio de 2026 un análisis basado en datos de Similarweb sobre búsquedas de Google en Estados Unidos entre enero y abril de ese año, recogido por Search Engine Land el 9 de junio de 2026. El resultado: el 68,01% de esas búsquedas terminaron sin que el usuario hiciera clic en ningún resultado, ni de pago ni orgánico.
En 2024 esa cifra era del 60,45%. En dos años, el porcentaje de búsquedas que sí generaban al menos un clic cayó un 22,9%, según el mismo informe. La tendencia no es una anécdota puntual, es una caída sostenida y medida con los mismos criterios durante dos años seguidos.
Por qué cada vez hay menos clics que repartir
La razón principal, según SparkToro, son las AI Overviews de Google, los resúmenes generados por Inteligencia Artificial que aparecen encima de los resultados tradicionales. Aparecen ya en más de una de cada cinco búsquedas y, cuando lo hacen, el clic hacia el resto de la web cae casi un 60%, según el mismo estudio recogido por Search Engine Land el 9 de junio de 2026.
Eso significa que la persona que buscaba tu servicio, una consulta, una asesoría, una clínica, puede estar leyendo la respuesta completa sin salir de esa pantalla. Nunca llega a tu web. Nunca ve tu anuncio, aunque hayas pagado por él.
Un ejemplo con nombre y apellido: los 500 dólares que se esfumaron
La firma de asesoría para pequeños negocios Out of the Box Advisors publicó a finales de julio de 2026 el resultado de una prueba real: invirtieron 500 dólares en anuncios de ChatGPT para su propio negocio. El coste por clic parecía excelente, alrededor de 3,50 dólares.
El problema llegó después. Ninguno de los clics que OpenAI reportó apareció en su analítica de Wix ni en Google Analytics 4. Les cobraron en cinco cargos parciales y los datos de la campaña tardaron un día entero en aparecer en el panel. El resultado final, contado por ellos mismos en su propio blog: cero conversiones verificables, cero tráfico real medido.
Un coste por clic bajo no significa nada si nadie compra
Es fácil mirar solo el precio del clic y sentir que la campaña funciona. Pero un clic barato que no se traduce en una llamada, una cita o una consulta nueva no es una campaña eficaz, es dinero que sale y no vuelve.
Lo mismo puede estar pasando con parte de tu inversión en búsqueda tradicional, aunque nunca hayas probado un anuncio dentro de una Inteligencia Artificial. Si la decisión ya se tomó dentro de una respuesta generada por Inteligencia Artificial, tu anuncio compite por un hueco que ya no importa.
Esto no es exclusivo de las campañas dentro de una Inteligencia Artificial. También ocurre con la publicidad de búsqueda tradicional cuando el usuario ve tu anuncio, abre otra pestaña y termina resolviendo la duda en una conversación con ChatGPT antes de volver a decidir. Ese clic ya lo pagaste, pero la decisión se tomó en otro sitio.
La conversación sustituye la búsqueda, no la acompaña
Durante años, la publicidad digital funcionó porque la búsqueda era un embudo: el usuario escribía una consulta, veía varios resultados, comparaba y decidía. Ese embudo suponía que tu anuncio tenía varias oportunidades de aparecer a lo largo del proceso.
Cuando la persona le pregunta directamente a ChatGPT, a Gemini o a Perplexity qué psicóloga recomienda en su ciudad o qué consultor de estrategia tiene buena reputación, el embudo se comprime en una sola respuesta. Si esa respuesta no te menciona, no hay segunda oportunidad dentro de esa conversación.
Por qué este cambio pesa más sobre quien vive del boca a boca
Si tienes un despacho, una consulta o un estudio, tu reputación siempre viajó de boca en boca. Antes esa recomendación la daba un conocido; ahora, cada vez con más frecuencia, la da una Inteligencia Artificial que ha leído lo que existe sobre ti en internet.
El problema es que tú no controlas esa conversación como controlabas la recomendación de un cliente satisfecho. Puedes tener treinta años de trayectoria intachable y aun así quedar fuera de la respuesta, simplemente porque la información sobre ti en internet es escasa, antigua o está mal indexada.
Piensa en una psicóloga con veinte años de consulta que nunca ha necesitado depender de una web bien posicionada, porque sus pacientes llegaban por recomendación directa de otros pacientes. Hoy, alguien que busca terapia en su ciudad puede preguntarle a ChatGPT antes de preguntarle a un conocido, y si la Inteligencia Artificial no tiene información suya, actual y correcta, esa recomendación se la lleva otra profesional con menos años de experiencia pero más presencia digital.
Qué hace que una Inteligencia Artificial te mencione o te ignore
Una Inteligencia Artificial como ChatGPT o Gemini no inventa una opinión sobre ti de la nada. Construye su respuesta a partir de lo que encuentra publicado sobre tu trabajo: tu propia web, artículos que te mencionen, perfiles profesionales, entrevistas, reseñas de clientes anteriores.
Si esa información es escasa, antigua o contradictoria, la Inteligencia Artificial tiene dos opciones: no mencionarte, o mencionarte con datos equivocados. Ninguna de las dos te beneficia, y las dos ocurren en silencio, sin que tú lo sepas hasta que un cliente te lo cuenta por casualidad o hasta que dejas de recibir consultas nuevas sin entender por qué.
Lo que tu consulta, tu despacho o tu clínica están perdiendo sin saberlo
El riesgo no es solo perder un cliente puntual. Es no enterarte de que lo estás perdiendo, porque no hay ninguna métrica tradicional que te avise. Google Analytics no mide las conversaciones que ocurren dentro de otra plataforma.
Puedes seguir viendo las mismas visitas de siempre en tu web y, al mismo tiempo, estar completamente ausente de las respuestas que la Inteligencia Artificial ofrece cuando alguien busca exactamente lo que tú ofreces. Si quieres entender mejor cómo te describe hoy la Inteligencia Artificial cuando alguien pregunta por tu profesión, ese es el primer punto que conviene revisar antes de tocar el presupuesto de publicidad.
La diferencia entre estar posicionado y estar presente en la respuesta
Estar bien posicionado en Google ya no es lo mismo que estar presente en la respuesta que da una Inteligencia Artificial. Son dos sistemas distintos, con reglas distintas, y uno no garantiza el otro.
Puedes aparecer el primero en los resultados tradicionales de tu ciudad y, aun así, no aparecer cuando alguien le pregunta a ChatGPT o a Gemini por un profesional como tú. Son preguntas distintas aunque suenen parecidas, y conviene entender la diferencia entre posicionamiento tradicional y visibilidad ante la Inteligencia Artificial antes de decidir dónde sigue yendo tu dinero.
Qué puedes comprobar tú mismo, sin gastar nada
No hace falta un estudio de mercado para empezar a ver el problema de frente. Abre ChatGPT, Gemini o Perplexity y pregunta lo que preguntaría un cliente nuevo: qué profesional recomiendan para tu especialidad, en tu ciudad o tu zona.
Fíjate en tres cosas: si apareces, si lo que dicen de ti es correcto y reciente, y si te confunden con alguien que no eres. Las tres respuestas te dicen más sobre tu inversión futura en visibilidad que cualquier informe de clics que puedas pedirle a una agencia.
Conviene repetir esta comprobación desde distintos dispositivos y con distintas formas de preguntar, porque la respuesta de una Inteligencia Artificial puede variar según cómo se formule la pregunta. No es un examen que se aprueba una sola vez: es una fotografía que cambia con el tiempo, a medida que se publica nueva información sobre ti o sobre tu competencia.
Redirigir el gasto hacia donde de verdad se decide
Esto no significa abandonar la publicidad tradicional de un día para otro. Significa entender que una parte de ese presupuesto ya no compite donde creías, y que ignorarlo no hace que el problema desaparezca.
Tampoco se trata de sustituir un gasto por otro sin más. Antes de invertir un euro más en anuncios, tiene sentido saber con certeza qué está diciendo hoy la Inteligencia Artificial sobre ti, porque corregir un dato falso o una ausencia total pesa más en la decisión final del cliente que cualquier campaña bien segmentada.
Javier G. Amblar lleva meses documentando este cambio a través de RADAR, su servicio para revisar qué dice realmente la Inteligencia Artificial sobre un profesional o un negocio y corregirlo antes de que sea la competencia quien lo aproveche. Puedes comprobar gratis qué dicen de ti hoy las principales Inteligencias Artificiales antes de decidir dónde sigue yendo tu presupuesto de publicidad.
Sobre el autor
Javier G. Amblar acumula 27 años de experiencia asesorando a profesionales y organizaciones, y ha formado a más de 33.000 profesionales en 55 países. Fue profesor asociado del IE Business School, donde recibió el Premio a la Excelencia Docente, y ha colaborado como analista en RTVE, Telemadrid, Onda Cero y EsRadio. Es autor del libro Liderazgo (Editatum, 2018) y dirige un canal de YouTube con más de 368.000 suscriptores, además de una comunidad en línea de más de 500.000 personas.
Hoy dedica su trabajo a dos proyectos. RADAR, su servicio de visibilidad y reputación ante la Inteligencia Artificial, revisa qué dicen ChatGPT, Gemini, Claude y Perplexity sobre un profesional o un negocio y corrige lo que esté mal. Evolution es su programa de mentoría personalizada para profesionales con experiencia que quieren traducir su trayectoria en autoridad, mejores clientes e ingresos más estables.


