Hay otra persona con tu nombre y la Inteligencia Artificial cuenta su vida, no la tuya

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Si compartes nombre y apellido con otra persona, la Inteligencia Artificial puede estar contando de ti la biografía del otro. No es una hipótesis inquietante: hay casos documentados en los que un modelo atribuyó a alguien los antecedentes, los cargos y hasta los delitos de un tercero con un nombre parecido, y lo hizo con el mismo tono seguro con el que dice las cosas ciertas.

El caso que le puso nombre y apellido al problema

Martin Bernklau es cronista de tribunales. Durante décadas cubrió juicios en la ciudad alemana de Tubinga: abusos, estafas, violencia. En agosto de 2024 escribió su propio nombre en Copilot, el asistente de Inteligencia Artificial de Microsoft, por simple curiosidad profesional.

La respuesta lo describía como un maltratador de menores condenado, un estafador y un hombre fugado de un centro psiquiátrico. Ninguna de esas personas era él. Eran los procesados sobre los que había escrito. La máquina juntó un nombre y una materia, y decidió que el autor era el protagonista.

El caso lo destapó la radiotelevisión pública alemana SWR en agosto de 2024 y lo recogieron después medios especializados como heise online y The Register, el 26 de agosto de 2024. Microsoft borró las entradas. Volvieron a aparecer a los pocos días.

No hace falta un juzgado para que te ocurra a ti

La versión que le llega a un profesional normal es mucho más aburrida y mucho más frecuente. Dos personas con el mismo nombre y apellido, una en Valencia y otra en Guadalajara. Un abogado y un empresario. Una psicóloga y una creadora de contenido. Un consultor y alguien que tuvo un problema con Hacienda.

La máquina no tiene ninguna obligación de distinguirlos. Tiene la obligación contraria: producir una respuesta única y ordenada. Y una respuesta única sobre dos personas distintas solo se consigue de una forma, que es mezclándolas.

Aquí el tamaño de tu huella pública decide quién gana. Si el otro tiene más rastro que tú, la biografía que sobrevive es la suya. No porque sea mejor profesional, sino porque hay más material sobre él.

Por qué la Inteligencia Artificial agrupa en lugar de separar

Un buscador clásico te devolvía quince enlaces y tú decidías cuál era cuál. La responsabilidad de distinguir era del lector. Ahora la máquina la asume ella, y la resuelve antes de enseñarte nada.

El problema es que un modelo de lenguaje no verifica identidades: reconoce patrones. Nombre parecido, ciudad parecida, sector parecido, y lo funde todo en un único perfil que suena coherente. Es el mismo mecanismo por el que la Inteligencia Artificial se inventa más cosas cuanto más pequeño es el negocio: donde falta información, rellena.

Lo grave no es el error, es que suena bien

Un error escrito con dudas se detecta. Un error escrito con seguridad, con fechas, con detalles y con una redacción impecable no se detecta: se cree.

Ese es el cambio de fondo. Quien te busca ya no recibe una lista de resultados que interpretar, recibe un párrafo que te describe entero antes de haber hablado contigo. Has pasado de ser clasificado a ser descrito, que es parte de cómo la Inteligencia Artificial está redefiniendo la identidad digital de cualquiera que trabaje de cara al público.

Y no queda registro. La conversación en la que alguien preguntó por ti y recibió la vida de otro es privada. No hay una alerta, no hay una caída de tráfico, no hay nadie que te avise. Es el mismo agujero del que ya advertíamos al hablar de lo que una Inteligencia Artificial puede llegar a decir de tu empresa: el daño se produce en una conversación que nunca vas a ver.

Qué se puede hacer, sin dramatismos

Lo primero es dejar de suponer. Pregunta por tu nombre completo en ChatGPT, en Gemini y en Perplexity, con la formulación que usaría un desconocido, y lee la respuesta entera. Los tres, porque cada uno bebe de fuentes distintas y comprobar uno no te dice nada de los otros.

Lo segundo es diferenciarte a propósito. Nombre completo con los dos apellidos si los tienes, siempre igual en tu web, en tus perfiles y en cualquier sitio donde te mencionen. Especialidad y ciudad pegadas al nombre. Una fecha visible. Todo lo que le dé a la máquina un motivo para separarte del otro.

Lo tercero es engordar tu propio rastro. En una confusión de identidades no gana quien tiene razón, gana quien tiene más material público y coherente. Es incómodo, pero funciona así.

Y lo cuarto es repetirlo. Las respuestas cambian con cada actualización del modelo y no dejan histórico: lo que un motor dijo de ti el mes pasado, si nadie lo guardó, se perdió.

Si quieres saber si hoy hay alguien ocupando tu nombre en las respuestas de los principales motores de Inteligencia Artificial, eso es exactamente lo que mide RADAR, con las mismas preguntas repetidas en el tiempo y con nombres propios.


Sobre el autor

Javier G. Amblar es consultor estratégico senior con 27 años de experiencia y ha formado a más de 33.000 profesionales en 55 países. Fue profesor asociado del IE Business School con Premio a la Excelencia Docente y colaborador experto en RTVE, Telemadrid, Onda Cero y EsRadio. Su comunidad en línea supera las 500.000 personas. Hoy trabaja el posicionamiento profesional y la visibilidad ante los sistemas de Inteligencia Artificial, y dirige RADAR.

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Este artículo se ha elaborado con asistencia de inteligencia artificial para la búsqueda, organización y síntesis de información. El texto final, sus fuentes y sus conclusiones han sido revisados y validados por Anabel Blanco, Editora de IA Actual y Javier G. Amblar, Editor de IA Actual.

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