El 3 de agosto de 2026, Alex Karp, consejero delegado de Palantir, escribió en su carta a accionistas que buena parte de la industria de la Inteligencia Artificial tiene «tonos marxistas», según recogió TechCrunch ese mismo día. Lo dijo tras presentar un trimestre récord de 1.900 millones de dólares en ingresos y 1.100 millones de beneficio, acusando a otras empresas del sector de querer «capturar los medios de producción» de sus propios socios. La frase es provocadora, pero la pregunta de fondo merece más atención que el titular: la Inteligencia Artificial, ¿genera valor nuevo o solo redistribuye el que ya existía?
¿Qué quiso decir Karp con «medios de producción» de la Inteligencia Artificial?
Karp usa un lenguaje marxista para acusar de marxismo, lo cual ya es una paradoja interesante. Su argumento, según recoge TechCrunch (03/08/2026), es que algunas compañías de Inteligencia Artificial diseñan sus productos para quedarse con el negocio de sus propios clientes, en vez de ayudarles a crecer.
Es una acusación seria, y no hace falta tomar partido por Karp ni por sus competidores para reconocer que apunta a una tensión real: cuando una herramienta hace el trabajo que antes hacía un profesional, alguien se queda con el valor que ese trabajo generaba. La pregunta es quién.
La Inteligencia Artificial no crea valor por sí sola, lo mueve de un sitio a otro
Gran parte del debate público sobre la Inteligencia Artificial asume que la tecnología genera riqueza nueva de la nada. En muchos casos no es así, lo que hace es automatizar tareas que antes pagaba un cliente a un profesional, y esa diferencia se reparte entre el proveedor de la tecnología y quien la usa.
Eso no convierte a la Inteligencia Artificial en algo malo, la convierte en algo que hay que entender antes de usarlo o de vendérselo a otros. Javier G. Amblar lo plantea de forma parecida en vender horas o vender criterio: quien vende su tiempo compite con una máquina que trabaja gratis las veinticuatro horas, quien vende su criterio compite con muy poca gente.
El mismo debate sobre la Inteligencia Artificial aplica a cualquiera que venda su experiencia
No hace falta gestionar una empresa de miles de millones para que esta pregunta te afecte. Cualquier profesional que cobra por su criterio se enfrenta a la misma disyuntiva que describe Karp a otra escala: si lo que ofreces se puede replicar con una Inteligencia Artificial, no estás vendiendo valor, estás vendiendo tiempo que la máquina puede quitarte.
La diferencia entre sobrevivir a este cambio y quedar fuera de él no está en usar o no usar Inteligencia Artificial, está en si tu trabajo sigue dependiendo de algo que la máquina no puede copiar: el criterio construido con años de casos reales. Sobre esto escribió Javier G. Amblar antes de este año en por qué la Inteligencia Artificial nunca sabrá lo que es estar vivo, un argumento que sigue siendo válido ahora que las cuentas de las tecnológicas más grandes del mundo dependen de esta discusión.
¿Redistribuir valor con la Inteligencia Artificial es lo mismo que destruirlo?
La respuesta honesta es que depende de quién esté al otro lado. Si la Inteligencia Artificial le quita trabajo a alguien que no aportaba nada distinto a lo que la máquina puede hacer, no hay pérdida real, hay una corrección de mercado que llegaba tarde.
Si en cambio le quita trabajo a alguien con un criterio genuino, formado en años de errores y aciertos que ninguna máquina ha vivido, entonces sí hay una pérdida, y la carta de Karp, con toda su carga política, señala exactamente ese punto sin nombrarlo así.
La ironía de que sea precisamente el trimestre más rentable de Palantir el que sirva de escenario para esta acusación no pasa desapercibida. Karp habla desde una posición de fuerza económica poco habitual en el sector, y eso le da a su crítica un peso distinto al de un competidor cualquiera quejándose de perder terreno frente a los demás.
Sobre el autor
Javier G. Amblar acumula 27 años como consultor y ha formado a más de 33.000 profesionales en 55 países. Fue profesor asociado del IE Business School, donde recibió el Premio a la Excelencia Docente, y ha pasado por RTVE, Telemadrid, Onda Cero y EsRadio. Es autor del libro Liderazgo (Editatum, 2018) y dirige un canal de YouTube con más de 367.000 suscriptores dentro de una comunidad en línea de más de 500.000 personas. Comprueba qué dice la Inteligencia Artificial de tu criterio profesional.


