El 5 de marzo de 2025, un cliente canceló un contrato de 150.000 dólares con una empresa instaladora de placas solares de Minnesota. El motivo no fue el precio ni el plazo. Fue que el resumen automático de Google afirmaba que la empresa estaba siendo demandada por el fiscal general del estado. No era cierto. La empresa nunca fue parte de esa demanda.
Qué pasó exactamente
La empresa se llama Wolf River Electric y tiene su sede en Isanti, Minnesota. El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, sí había demandado a cuatro empresas de financiación de instalaciones solares, acusándolas de ocultar y cobrar indebidamente 35 millones de dólares en comisiones desde 2017. Wolf River Electric no estaba entre ellas.
Según la demanda que la empresa presentó después, el resumen de Google citaba cuatro fuentes para su afirmación, entre ellas un artículo del Minnesota Star Tribune sobre el caso contra las otras cuatro empresas. Ese artículo mencionaba a Wolf River Electric al final, pero no decía en ningún momento que estuviera incluida en la demanda.
La máquina leyó un texto donde aparecían juntos un nombre y una demanda, y los unió.
Lo que vino después
Wolf River Electric demandó a Google por difamación en marzo de 2025, ante un tribunal estatal, y reclama entre 110 y 210 millones de dólares. Google pidió trasladar el caso a la jurisdicción federal, donde quedó asignado a un juez del Distrito de Minnesota. En enero de 2026, un tribunal resolvió que Google había incumplido un plazo procesal clave en el procedimiento.
El caso sigue abierto y no conviene anticipar cómo terminará. Lo relevante aquí no es la sentencia: es lo que el expediente ya demuestra.
Por qué esto importa aunque no tengas abogados
Porque pone una cifra a algo que hasta ahora se contaba en abstracto. Ciento cincuenta mil dólares, un contrato, una fecha concreta y un cliente que se fue.
Y porque el mecanismo es completamente banal. No hubo mala fe, no hubo un ataque, no hubo un enemigo. Hubo un nombre que aparecía cerca de una mala noticia en un texto público, y una máquina que resolvió la ambigüedad de la forma más dañina posible. Eso le puede pasar a cualquiera que tenga un nombre y aparezca escrito en algún sitio.
Es la misma mecánica por la que un modelo puede atribuirte la vida de otra persona con tu mismo nombre: no verifica identidades ni relaciones, reconoce proximidad.
Lo que enseña sobre el orden de los daños
Aquí hay dos problemas y solo uno se puede pelear en un juzgado.
El primero es la afirmación falsa. Tiene vía legal, es lenta, es cara y solo compensa cuando el daño es grande y demostrable. Una empresa con un contrato firmado y cancelado puede probarlo. Un profesional que simplemente dejó de recibir llamadas, no.
El segundo es el que le va a tocar a casi todo el mundo: no llegas a enterarte. La conversación en la que alguien leyó algo falso sobre ti y decidió no llamarte es privada. No deja rastro, no deja queja y no deja demanda. Solo deja una llamada que no se produjo.
Ese segundo daño es infinitamente más frecuente y no tiene reparación posible. Solo tiene prevención, y la prevención empieza por mirar. Es la parte de todo esto que casi nadie quiere mirar de frente, precisamente porque no viene acompañada de ninguna señal.
Qué se puede hacer sin ir a los tribunales
Comprobar con regularidad qué se está diciendo, con las preguntas que haría un cliente y no con las que te gustaría que hicieran. Anotarlo con fecha, porque las respuestas cambian y no dejan histórico.
Y trabajar el rastro público para que la máquina tenga material claro con el que responder. Cuando hay poco de donde tirar, rellena. Cuando hay mucho y coherente, tiende a repetirlo.
Si quieres saber si ahora mismo hay alguna afirmación incorrecta circulando sobre tu nombre o tu negocio, y de dónde sale, eso es lo que rastrea RADAR.
Sobre el autor
Javier G. Amblar es consultor estratégico senior. Veintisiete años de oficio, más de 33.000 profesionales formados en 55 países, exprofesor asociado del IE Business School con Premio a la Excelencia Docente y analista durante más de dos décadas en RTVE, Telemadrid, Onda Cero y EsRadio. Trabaja para que lo que las máquinas cuentan de un profesional sea cierto antes de que sea favorable. Está al frente de una comunidad en línea de más de 500.000 personas. Dirige RADAR.


