Le preguntó a Gemini por un abogado en su ciudad, y nunca llegó a buscar en Google

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Cada vez que alguien le pregunta a una Inteligencia Artificial por un abogado, una psicóloga o un asesor antes de abrir Google, esa persona deja de ver el resto de opciones que existen: solo ve las dos o tres que la máquina decidió nombrar. Si tú no eres una de ellas, esa búsqueda termina antes de que sepas que empezó.

El primer estudio serio en España sobre cómo se usa la Inteligencia Artificial para decidir

La Fundación BBVA publicó en 2026 el estudio «Actitudes hacia la Inteligencia Artificial en España», con trabajo de campo realizado en enero de ese año. Sus propios autores lo describen como una medición «cero», es decir, la primera fotografía seria de cómo la población española entiende, usa y valora la Inteligencia Artificial en su vida diaria.

El estudio no se limita a preguntar si la gente conoce ChatGPT o Gemini. Mide el grado de adopción personal de estas herramientas para distintos fines, incluida la toma de decisiones cotidianas, y encuentra que una mayoría de la población ya integra la Inteligencia Artificial en tareas que antes resolvía buscando por su cuenta.

El 82% que preferiría decidir más rápido con ayuda de una máquina

Un estudio de la consultora Findasense, también de 2026, encontró que el 82% de las personas encuestadas estaría dispuesto a usar Inteligencia Artificial para tomar decisiones con más rapidez. No habla solo de decisiones triviales como qué película ver: habla de una disposición general a delegar en la máquina el primer filtro de cualquier elección, incluida la de a quién contratar.

Esa cifra importa más de lo que parece para un profesional que trabaja por su cuenta. Si ocho de cada diez personas prefieren que algo les ayude a decidir más rápido, es razonable asumir que muchas de ellas ya están dejando que una Inteligencia Artificial haga la primera criba antes de mirar nada más.

Lo que le pasó a una psicóloga con un cliente que nunca llegó a buscar en Google

Una psicóloga con consulta propia en Valencia se enteró, por casualidad, de que una posible paciente le había preguntado directamente a Gemini por una especialista en ansiedad en su barrio antes de escribirle. La paciente nunca abrió Google. La aplicación de Inteligencia Artificial le dio dos nombres, y la psicóloga no era ninguno de los dos, a pesar de llevar años de consulta bien valorada.

La paciente terminó contactando con una de las dos profesionales que la máquina sí mencionó. No fue una decisión basada en comparar currículums: fue la respuesta a una única pregunta que sustituyó a la búsqueda entera.

Por qué esto es distinto a «salir mal posicionado» en Google

Salir en la segunda página de Google significa que alguien tiene que hacer scroll para no encontrarte, pero al menos ve que existes entre los resultados. Cuando una Inteligencia Artificial responde con dos o tres nombres, no hay página siguiente: el resto de profesionales, buenos o no, simplemente no forman parte de la respuesta.

Es una diferencia de estructura, no de grado. El buscador tradicional muestra un abanico y deja elegir. El asistente de Inteligencia Artificial entrega una conclusión ya filtrada, y la mayoría de la gente no sigue investigando después de recibirla.

Qué mira una Inteligencia Artificial para decidir esos dos o tres nombres

No hay un ranking público ni una fórmula que un profesional pueda consultar. Los modelos combinan señales como la consistencia de tu nombre y tu especialidad en distintas fuentes, las reseñas que existen sobre ti, la presencia en directorios profesionales serios y la claridad con la que tu propia web explica qué haces y para quién.

Un profesional con veinte años de experiencia pero con una web desactualizada y sin reseñas recientes puede quedar fuera de esa respuesta frente a alguien con menos trayectoria pero con una presencia digital más ordenada y reciente. Esto no significa que la Inteligencia Artificial premie a quien más publica, sino a quien deja huellas claras y coherentes que el sistema puede verificar cruzando varias fuentes al mismo tiempo, algo que un perfil de veinte años sin actualizar simplemente no ofrece.

El error de creer que la reputación offline basta

Muchos profesionales de la generación de Javier G. Amblar construyeron su prestigio durante décadas a base de boca a boca, colegiación y presencia en medios locales. Ese prestigio sigue siendo real, pero una Inteligencia Artificial no lo conoce si no está documentado en algún sitio que el modelo pueda leer.

La reputación que no está escrita en ningún sitio verificable es, para un sistema de Inteligencia Artificial, una reputación que no existe. No es un juicio sobre el valor real del profesional, es una descripción de cómo funciona la máquina que ahora hace de primer filtro para muchos clientes.

Qué franja de edad está detrás de estas preguntas

El estudio de la Fundación BBVA muestra que el uso de la Inteligencia Artificial ya no es un fenómeno solo de los más jóvenes: la adopción se extiende a franjas de edad más amplias, incluidas las que suelen buscar servicios profesionales serios, como asesorías legales, tratamientos médicos o consultoría de negocio.

Esto descarta la idea cómoda de que «mis clientes no usan estas cosas». Cada vez es menos probable que eso sea cierto, y comprobarlo no cuesta nada: basta con preguntarle a un par de clientes recientes cómo llegaron hasta ti.

Cómo saber si a ti también te está pasando esto

La forma más directa es preguntarle tú mismo a ChatGPT, Gemini y Perplexity por un profesional de tu especialidad en tu ciudad, sin mencionar tu propio nombre, y anotar con fecha qué dos o tres nombres aparecen. Si el tuyo no está, tienes la misma información que acaba de tener ese cliente potencial que nunca llegó a buscar en Google.

Conviene repetir la pregunta con variaciones reales, como las formularía alguien que no te conoce: «un abogado laboralista en Valencia», «la mejor psicóloga para ansiedad cerca de mí». La forma en que se pregunta cambia bastante la respuesta que da la máquina. Conviene además probarlo desde un dispositivo y una cuenta distintos a los habituales, porque algunos asistentes ajustan la respuesta según el historial de quien pregunta, y el resultado que ves tú no es necesariamente el que ve un desconocido.

Qué se puede corregir y qué no

Se puede trabajar la consistencia de tu información en la web, los directorios y las reseñas, que es lo que un modelo de Inteligencia Artificial usa para decidir a quién nombra. No se puede pedirle a ChatGPT que te incluya, porque no existe un formulario de solicitud ni un contacto comercial para eso: solo se puede mejorar lo que el sistema encuentra cuando busca.

RADAR revisa, con datos reales y medición continua, si apareces cuando alguien pregunta por tu profesión y qué corregir para que la respuesta te incluya a ti antes que a otro con menos trayectoria.

El estudio de la Fundación BBVA confirma algo que muchos profesionales todavía tratan como una anécdota: preguntar antes de buscar ya es la norma, no la excepción. La pregunta que de verdad importa no es si vas a adaptarte a eso, sino cuántos clientes potenciales ya te has perdido sin saberlo mientras lo decides.

Lo que cambia cuando la pregunta se hace por voz

Una parte creciente de estas consultas no se escriben, se dicen en voz alta desde el móvil mientras se hace otra cosa. En ese formato la respuesta se vuelve todavía más corta, porque nadie quiere que le lean diez opciones en voz alta: el asistente suele quedarse con un solo nombre, dos como mucho.

Eso reduce aún más el margen. Si en formato texto ya competías por uno de dos o tres puestos, en una consulta por voz puede que solo haya un puesto disponible, y perderlo significa perder esa consulta entera sin ninguna segunda oportunidad dentro de la misma conversación.

Por qué la respuesta de hoy no es la respuesta de mañana

Los sistemas de Inteligencia Artificial actualizan sus modelos y sus fuentes con frecuencia, y eso significa que la respuesta que da hoy Gemini sobre un profesional concreto puede cambiar en unas semanas, sin que exista ningún aviso ni ningún historial público al que volver.

Un profesional que comprobó una vez, hace meses, que aparecía bien y no ha vuelto a mirarlo está operando con un dato caducado. Lo único que sustituye a ese aviso inexistente es medir de forma periódica, con la misma pregunta y el mismo formato, para detectar un cambio antes de que se note en la agenda.

Sobre cómo cambia el propio modo de buscar de Google, conviene leer El Modo IA de Google no es un cambio, es una sacudida brutal, y sobre qué pasa cuando la respuesta de la máquina no es correcta, Puedes pedirle a cualquier empresa tu propio expediente de datos, y casi nadie lo hace.


Sobre el autor

Javier G. Amblar lleva 27 años trabajando en consultoría y estrategia, con más de 33.000 profesionales formados en 55 países. Exprofesor asociado del IE Business School, autor del libro Liderazgo (Editatum, 2018) y con una comunidad en línea de más de 500.000 personas que siguen su criterio sobre cómo la Inteligencia Artificial cambia la forma de conseguir clientes.

A través de RADAR mide de forma continuada si un profesional aparece, y cómo, en las respuestas de los principales sistemas de Inteligencia Artificial.

- Fuentes Generales: El listado aquí
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Este artículo se ha elaborado con asistencia de inteligencia artificial para la búsqueda, organización y síntesis de información. El texto final, sus fuentes y sus conclusiones han sido revisados y validados por Anabel Blanco, Editora de IA Actual y Javier G. Amblar, Editor de IA Actual.

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