Hemos revisado varias publicaciones sobre el neurotargeting, una técnica que utiliza grandes conjuntos de datos para crear y entregar mensajes destinados a manipular emocionalmente a las personas, evitando el razonamiento lógico. Esta práctica, destacada por su uso en la campaña presidencial de 2016 en EE. UU. y el Brexit, se originó en experimentos de inteligencia estadounidense. Expertos como Emma Briant advierten que, sin regulación, el neurotargeting podría erosionar las bases de la democracia, delegando decisiones a algoritmos opacos y deshumanizando la guerra informacional.
La amenaza del neurotargeting para la democracia
El concepto de «mercado de ideas» en las democracias modernas sugiere que la sociedad debe debatir libremente para decidir las mejores ideas. Sin embargo, esta teoría enfrenta desafíos prácticos, como la exclusión de minorías y la falta de debate razonado. En la actualidad, el neurotargeting, que utiliza datos emocionales a gran escala, amplifica estos problemas al centrarse en la manipulación emocional.
El caso Cambridge Analytica
El neurotargeting ganó notoriedad con Cambridge Analytica (CA), implicada en la manipulación de votantes durante las elecciones de 2016 en EE. UU. y el referéndum del Brexit. CA utilizó datos recopilados de manera poco ética para crear perfiles emocionales de los votantes, aplicando el modelo psicológico OCEAN. Estos perfiles permitieron diseñar mensajes que explotaban las vulnerabilidades emocionales, influyendo en el comportamiento electoral.
Técnicas y herramientas del neurotargeting
El neurotargeting se basa en técnicas como el análisis de resonancia magnética funcional (fMRI) para estudiar la respuesta cerebral a diferentes tipos de propaganda. Empresas como Strategic Communication Laboratories (SCL), matriz de CA, desarrollaron estas prácticas a partir de experimentos gubernamentales. Además, herramientas de marketing como las pruebas A/B ayudaron a refinar los mensajes más efectivos para manipular emocionalmente a los votantes.
Consecuencias y futuras amenazas
A pesar de la desaparición de CA en 2018, las técnicas de neurotargeting persisten y evolucionan. Briant advierte que la falta de regulación adecuada permite que estas prácticas continúen de manera menos visible pero más extendida. La combinación de neurotargeting con IA generativa podría intensificar la desinformación personalizada, erosionando aún más la democracia.
Defensa contra el neurotargeting
Para mitigar los efectos del neurotargeting, es crucial que las personas sean conscientes del contenido que consumen y comparten en redes sociales. Verificar la procedencia de la información y exigir responsabilidades a quienes difunden desinformación generada por IA son pasos esenciales para proteger la democracia.


