El propio jefe de OpenAI admitió que se equivocó sobre cuántos empleos iba a destruir la IA

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Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, reconoció públicamente que sus propias previsiones sobre la velocidad a la que la Inteligencia Artificial iba a eliminar empleos no se cumplieron como él mismo esperaba, y dijo sentirse aliviado de haberse equivocado. Esa admisión, viniendo precisamente de quien más presionó ese relato, merece un análisis con criterio y sin atajos.

Lo que se llevaba diciendo desde 2023

En marzo de 2023, Goldman Sachs publicó un informe muy citado que estimaba que 300 millones de empleos en todo el mundo quedarían expuestos a algún grado de automatización por la Inteligencia Artificial generativa, con efectos más profundos en economías avanzadas. Ese dato se repitió en titulares durante más de dos años, muchas veces sin la parte más importante del informe: exposición no es lo mismo que destrucción, y la propia Goldman Sachs hablaba de empleos «afectados», no necesariamente eliminados.

La lectura simplificada de ese informe alimentó durante meses la idea de que profesiones enteras, desde la abogacía hasta la contabilidad, iban a desaparecer en cuestión de un par de años. Esa lectura simplificada es la que no se ha cumplido.

Lo que muestran los datos reales de 2025 y 2026

Los datos agregados de empleo en Estados Unidos no muestran, a mediados de 2026, un repunte masivo de desempleo directamente atribuible a la Inteligencia Artificial. Sí se han registrado despidos concretos, con empresas citando explícitamente la automatización como factor, entre ellos cerca de 50.000 recortes de empleo en Estados Unidos durante 2025 donde la Inteligencia Artificial se mencionó como causa, con un pico de 31.000 despidos en octubre de ese año vinculados a una aceleración de la automatización.

Esa cifra es real y no debe minimizarse, pero está lejos de la destrucción masiva de «profesiones enteras» que se anticipaba. El patrón que muestran los datos es más matizado: la Inteligencia Artificial afecta primero a la contratación, con empresas que incorporan menos personal nuevo en tareas donde ya puede ayudar un sistema, antes que a despidos masivos de plantillas existentes.

Por qué la predicción original fallaba en la velocidad, no en la dirección

Los analistas que han revisado el impacto real coinciden en un punto: la adopción de la Inteligencia Artificial en procesos productivos no es inmediata, es gradual, y algunas estimaciones sitúan en torno a una década el tiempo que necesitan la mayoría de las empresas para integrar estos sistemas de forma seria en su operativa diaria. Eso no significa que el impacto no vaya a llegar, significa que la ventana de tiempo era mucho más corta en la predicción que en la realidad.

Esta distinción importa mucho para un profesional independiente. No es lo mismo prepararse para un cambio que llega en dos años que prepararse para uno que se despliega a lo largo de una década, con margen real para adaptarse en el camino.

El mito no es que la IA no cambie nada, el mito es la sustitución completa

El error de fondo de este relato no es que la Inteligencia Artificial no tenga impacto real en el trabajo, lo tiene, y en algunas tareas concretas ese impacto ya es visible. El error es la idea de que un profesional entero, con su criterio, su trato con el cliente y su responsabilidad legal o ética, se puede sustituir por un sistema que genera texto o análisis a partir de patrones.

Lo que la Inteligencia Artificial sustituye con más facilidad son tareas concretas y repetibles dentro de una profesión, no la profesión completa. Redactar un primer borrador, resumir un documento largo, generar una primera propuesta: eso sí lo hace bien un sistema actual. Decidir qué hacer con esa propuesta, asumir la responsabilidad de un consejo profesional o sostener una relación de confianza con un cliente, no.

Lo que sí cambia, y conviene no negar

Sería igual de ingenuo decir que no cambia nada. El primer peldaño de muchas carreras profesionales, las tareas de entrada que tradicionalmente hacía alguien junior mientras aprendía el oficio, se está reduciendo en varios sectores porque esas tareas son precisamente las que un sistema automatizado hace bien. Eso plantea un problema real de formación de nuevos profesionales, distinto del problema de «sustitución total» que dominó el debate.

Reconocer esto con honestidad es parte de tener criterio en este terreno: ni el catastrofismo de que tu profesión va a desaparecer en dos años, ni la negación de que algo importante está cambiando en cómo se forma y se ejerce cualquier oficio.

Por qué esta distinción le importa a un profesional independiente hoy

Si trabajas por tu cuenta, la pregunta útil no es «¿me va a sustituir la Inteligencia Artificial?», esa pregunta genera ansiedad y no lleva a ninguna decisión concreta. La pregunta útil es «¿qué parte de mi trabajo diario puede hacer un sistema mejor y más barato que yo, y qué parte de mi trabajo depende de un criterio que ningún sistema tiene?».

Los profesionales que van a salir mejor parados de esta década no son los que ignoran la Inteligencia Artificial ni los que temen que los sustituya entera, son los que identifican con precisión qué tareas delegar en ella para ganar tiempo, y en qué parte de su trabajo, la que de verdad importa al cliente, redoblan su presencia y su criterio.

Lo que dice CNN sobre lo que está pasando en su lugar

Un análisis publicado en mayo de 2026 resumía bien este matiz con un titular que merece leerse completo: la Inteligencia Artificial en realidad no te está «quitando» tu trabajo, está cambiando la forma en que se contrata, se organiza y se valora ese trabajo. Es una distinción incómoda porque no da un titular tan claro como «la IA va a acabar con tu profesión», pero es mucho más cercana a lo que muestran los datos.

Cómo se aplica este criterio a tu día a día

Si eres consultor, terapeuta, abogado, arquitecta o cualquier profesional que vive de su criterio, la pregunta que conviene hacerte no es defensiva, es estratégica: ¿estás usando la Inteligencia Artificial para liberar tiempo en las tareas repetibles de tu trabajo, o la estás evitando por miedo a un relato de sustitución que los propios datos no sostienen?

Evitarla no te protege de nada, solo te deja atrás frente a quienes sí la están usando con criterio para dedicar más tiempo a lo que un sistema no puede hacer: escuchar a un cliente, tomar una decisión con matices, y responder por ella.

El criterio, no el miedo, es lo que distingue a quien sigue en pie

La historia de esta predicción fallida es también una lección sobre cómo se consumen las noticias sobre Inteligencia Artificial: un titular alarmista se repite miles de veces, y la corrección, cuando llega, casi nadie la lee con la misma atención. Revisar predicciones muy citadas, como esta, es parte de tener criterio propio en lugar de repetir lo que otros dijeron sin comprobarlo.

Lo que sí conviene vigilar de cerca en tu propio sector

En lugar de preguntarte si tu profesión entera va a desaparecer, una pregunta mucho más útil es cuál de las tareas concretas que haces hoy podría hacer un sistema de Inteligencia Artificial dentro de uno o dos años, no dentro de diez. Esa mirada específica, sector por sector y tarea por tarea, da información accionable. La mirada genérica de «la Inteligencia Artificial va a acabar con los profesionales» no te dice nada que puedas usar mañana por la mañana.

Vale la pena revisar, cada pocos meses, qué parte de tu trabajo se ha vuelto más automatizable que el año anterior, sin alarmismo y sin negación, simplemente como parte de mantener actualizado tu propio oficio.

Por qué el catastrofismo también tiene un coste

Vivir con la sensación constante de que tu profesión va a desaparecer en cualquier momento no es gratis. Genera decisiones defensivas, como negarse a usar herramientas que sí podrían ayudarte, o posponer inversiones en tu propio negocio por miedo a que ya no tengan sentido dentro de poco. Ese miedo, alimentado por predicciones que ni siquiera sus autores originales sostienen hoy con la misma seguridad, tiene un coste de oportunidad real que rara vez se contabiliza.

Quien decide, por precaución excesiva, no aprender a usar estas herramientas, no evita el cambio que está ocurriendo, simplemente llega más tarde y peor preparado a él que quien las fue incorporando con calma desde el principio.

Cómo hablar de este tema con clientes o colegas sin caer en ningún extremo

Cuando surge la conversación sobre si la Inteligencia Artificial va a acabar con tu profesión, la respuesta más útil no es ni un «no, imposible» ni un «sí, es cuestión de tiempo». Es explicar, con los datos que muestra este artículo, que el impacto real está siendo más lento, más parcial y más concentrado en tareas concretas de lo que anticipaban los titulares de 2023, y que la mejor estrategia sigue siendo entender qué parte de tu trabajo puede delegarse y cuál depende de tu criterio, en vez de reaccionar desde el miedo o desde la negación.


Sobre el autor

Javier G. Amblar lleva 27 años analizando cómo cambian las profesiones y los negocios, y fue exprofesor asociado del IE Business School, donde recibió el Premio a la Excelencia Docente. Dirige hoy una comunidad en línea de más de 500.000 personas interesadas en entender la Inteligencia Artificial con criterio, sin humo y sin miedo.

Si quieres saber qué dice hoy la Inteligencia Artificial sobre tu perfil profesional, puedes revisarlo con RADAR.

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Nota de elaboración y validación

Este artículo se ha elaborado con asistencia de inteligencia artificial para la búsqueda, organización y síntesis de información. El texto final, sus fuentes y sus conclusiones han sido revisados y validados por Anabel Blanco, Editora de IA Actual y Javier G. Amblar, Editor de IA Actual.

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