Joaquín Cuenca, CEO de Magnific, la antigua Freepik, cree que a Getty Images no la ha hundido solo la Inteligencia Artificial, sino sobre todo la deuda que le dejaron sus sucesivos dueños. Su empresa lo tenía peor: el 100% de su negocio eran imágenes de archivo, y la llegada de la Inteligencia Artificial generativa fue, en sus palabras, «como una bomba atómica al corazón del negocio». La esquivó porque se movió antes que nadie y eligió muy bien dónde competir.
Qué ha pasado con Getty Images
El 12 de octubre, Getty Images, el mayor banco de fotografías del mundo, anunció que se acoge al Capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos y que deja la bolsa. La familia Getty y el fondo Koch Equity Development inyectarán casi 480 millones de euros, y los principales acreedores aceptan una quita parcial y retrasos en el cobro de intereses.
Las cuentas muestran dónde está el golpe. La división de fotos genéricas cayó un 2,6% interanual entre abril y junio de 2026, mientras que la de fotos de hechos reales subió un 9,2%.
Por qué Cuenca dice que el problema de Getty no es solo la Inteligencia Artificial
Para Cuenca, el diagnóstico fácil es culpar a la Inteligencia Artificial. Él señala la deuda: Getty ha pasado por las manos de varios fondos, y cada comprador pagó parte del precio con préstamos que luego cargó a la empresa. «La gente piensa que se endeudan porque han perdido dinero y han tenido que pedir un préstamo, pero muchas veces no es el motivo», explica.
La Inteligencia Artificial sí golpeó la foto de archivo comercial, que llegó a suponer un 20% de la facturación de Getty. «Si no hubiesen tenido deuda, perder un 20% del negocio habría sido un problema asumible, porque la fotografía editorial va a mantener e incrementar su valor», sostiene. De las fotos de los Óscar o de la Fórmula 1 dice: «Son imágenes que la gente quiere ver. Que alguien tiene que fotografiar y que la IA no puede generar».
Abril de 2022: el momento en que Magnific cambió de rumbo
Cuenca recuerda la fecha exacta: abril de 2022, cuando probó DALL-E 2, el generador de imágenes de OpenAI. Le bastaron unos minutos para entender que no tocaba retocar el negocio, sino refundarlo. «Esa semana yo no dormí. Me di cuenta de mi error, de que habíamos desperdiciado seis o nueve meses y de que teníamos que apuntar a una disrupción total. Los americanos a eso lo llaman el momento Sputnik».
En mayo de 2024 compró Magnific, una herramienta que mejora la resolución y el detalle de las imágenes, creada por Javi López y Emilio Nicolás. Ya entonces la empresa de Málaga llevaba tiempo lanzando sus propias herramientas de diseño con Inteligencia Artificial. En abril de 2026 adoptó el nombre Magnific, con más de 230 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales y más de un millón de suscriptores. Andreessen Horowitz, uno de los grandes inversores de Silicon Valley, la sitúa como la plataforma de Inteligencia Artificial generativa de origen europeo más usada del mundo. El giro tuvo su coste: más de 800 cambios de puesto en la plantilla y un ERE que afectó a 100 personas.
No competir con los grandes en lo que todo el mundo puede hacer
La estrategia de Cuenca se resume en una frase: «Es encontrar un mercado que sea a la vez interesante, grande, pero que no sea el objetivo de uno de los grandes». Su ejemplo es Google, que hace herramientas para mil millones de personas pero nunca ha intentado hacer algo como Photoshop.
«Los grandes van a acabar copando el caso de uso más trivial, de grandes masas», dice. La invitación navideña que antes se buscaba en Freepik hoy la resuelve cualquier asistente gratuito. Magnific se ha quedado con lo profesional: una película, un efecto, un anuncio más largo y cuidado.
Por qué casi todos sacan lo mismo de la Inteligencia Artificial
Su último lanzamiento parte de una observación que sirve a cualquiera: «La IA ofrece muchísimas posibilidades, pero casi todo el mundo la usa de la misma manera». El resultado son carteles y diseños que se parecen todos. Su respuesta, de la que ya contamos los detalles en por qué las imágenes hechas con Inteligencia Artificial se parecen todas, es dar contexto antes de generar nada: la web del cliente, su imagen y su manera de presentarse, para que el resultado se parezca a ese negocio y no a cualquiera.
Cuenca también tiene nombre para lo que viene, la «no-collar economy». Después de los empleos de fábrica y los de oficina, cree que la Inteligencia Artificial abre sitio a «individuos con sensibilidad estética y criterio para elegir cuál es la situación donde esta tecnología tiene más impacto». Y añade: «Llegamos a un punto en el que individuos con gusto pueden tener un impacto en conseguir una obra interesante».
Qué significa esto para quien trabaja por su cuenta
La entrevista deja tres ideas que sirven fuera del mundo de la imagen. La primera: lo que solo existe porque alguien estuvo allí, sea una foto, un caso o veinte años de oficio, mantiene su valor. La segunda: ganan los que dejan a los grandes lo trivial y se quedan con lo especializado, que es justo donde vive quien tiene clientes propios y un oficio que conoce a fondo.
La tercera es la que más pesa. La herramienta es la misma para todos, y lo que cambia el resultado es el contexto que le das y el criterio con el que eliges. Ese contexto es tu trayectoria. Cuenca lo llama gusto y criterio. Quien lleva veinte años en lo suyo tiene las dos cosas.
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