La capacidad de la inteligencia artificial (IA) para replicar la voz y la imagen de personas sin su consentimiento plantea interrogantes sobre los derechos de propiedad y privacidad en la era digital. El caso de Scarlett Johansson y OpenAI nos brinda una visión sobre esta problemática.
¿Qué tan fácil es copiar la imagen de una persona con IA y cuáles son las implicaciones legales? Un vistazo al caso de Scarlett Johansson y OpenAI
El 13 de mayo, OpenAI presentó GPT-4o, una versión avanzada de su popular chatbot, ChatGPT. Durante la demostración, este asistente virtual mostró habilidades sorprendentes, como ayudar con tareas escolares, traducir en tiempo real y ofrecer consejos de moda. No obstante, una de las características más llamativas fue «Sky», una voz que se asemejaba inquietantemente a la de Scarlett Johansson.
Sam Altman, CEO de OpenAI, había intentado sin éxito durante meses que la actriz prestara su voz para el chatbot. Sin embargo, al ser rechazado, optó por una alternativa tecnológica. Tras la presentación, Altman publicó la palabra «her» en X (antes conocido como Twitter), en referencia a la película del mismo nombre donde una IA tiene la voz de Johansson. Esto llevó a que los abogados de la actriz contactaran a OpenAI, argumentando que «Sky» imitaba su voz sin autorización.
OpenAI eliminó a «Sky» y explicó que la voz utilizada pertenecía a uno de los cinco actores de voz contratados para el proyecto, y que Johansson solo fue considerada meses después. Este conflicto pone en evidencia la falta de regulación clara sobre el uso de la imagen y voz de personas por parte de tecnologías de IA.
Derechos de voz e imagen: Un problema recurrente
El caso de Johansson no es el primero en el que una celebridad demanda por la imitación no autorizada de su voz. En los años 80, Bette Midler demandó a Ford Motor Company cuando una corista fue contratada para imitar su voz en un comercial. El tribunal falló a favor de Midler, estableciendo que imitar la voz de una persona famosa sin su consentimiento es ilegal.
Un caso similar ocurrió en los 90, cuando Tom Waits demandó a Frito-Lay por contratar a un imitador para un jingle publicitario. Waits ganó la demanda, recibiendo una compensación significativa. Estos casos sientan precedentes legales que podrían favorecer a Johansson si decidiera emprender acciones contra OpenAI.
El derecho de publicidad y sus limitaciones
El derecho de publicidad protege la imagen y voz de las personas, impidiendo su uso sin consentimiento para sugerir un falso respaldo. Sin embargo, solo alrededor de la mitad de los estados en EE. UU. reconocen este derecho, lo que complica su aplicación uniforme. En el contexto de la IA, este derecho se vuelve crucial, ya que la tecnología avanza más rápido que la legislación.
La evolución de las leyes sobre IA y derechos de autor
Los legisladores están tomando medidas para abordar estas preocupaciones. La «Ley No AI Fraud» y la «Ley NO FAKES» son propuestas en el Congreso de EE. UU. para proteger los derechos de propiedad sobre la voz e imagen a nivel federal. Estas leyes son especialmente relevantes en la industria del entretenimiento, donde el uso de IA ha generado conflictos significativos. Por ejemplo, el sindicato SAG-AFTRA negoció reglas para el uso de IA en televisión y cine, exigiendo consentimiento y compensación para los actores.
A medida que la IA se integra más en la vida cotidiana, es esencial que las leyes protejan tanto a las celebridades como a las personas comunes. Las plataformas de redes sociales, como las de Meta, están trabajando para etiquetar contenido generado por IA, pero su implementación llevará tiempo.
Opinión del equipo de «IA Actual»
Desde nuestro punto de vista, la situación de Scarlett Johansson y OpenAI subraya la necesidad urgente de una legislación clara y uniforme sobre el uso de IA y derechos de imagen. La velocidad con la que avanza la tecnología de IA requiere una respuesta proactiva de los legisladores para proteger los derechos individuales. Mientras tanto, las empresas de tecnología deben actuar con responsabilidad y ética, asegurando el consentimiento y la compensación adecuada para cualquier uso de voces e imágenes.
La sociedad debe equilibrar el entusiasmo por los avances tecnológicos con la protección de derechos fundamentales. La colaboración entre industria, legisladores y defensores de derechos es crucial para establecer un marco legal robusto que guíe el uso ético de la IA.
¿Te has puesto a pensar en las implicaciones que tiene que una máquina pueda imitar a la perfección la voz de alguien que conoces? ¿Qué medidas crees que deberían tomar los gobiernos para regular esto?


