¿Es la energía nuclear el combustible ideal para la Inteligencia Artificial que está «devorando» grandes cantidades de energía?

La inteligencia artificial consume energía a un ritmo alarmante, y la energía nuclear se presenta como una solución viable para satisfacer esta demanda creciente sin aumentar las emisiones de carbono. Sin embargo, su adopción implica desafíos de seguridad y costos que deben gestionarse cuidadosamente.

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La inteligencia artificial (IA) está creciendo a una velocidad increíble y con ello, la demanda de energía está por las nubes. Los centros de datos, esos lugares llenos de servidores que permiten que nuestras IA funcionen, están chupando electricidad como si no hubiera un mañana. Y esto, obviamente, no ayuda mucho a los esfuerzos que están haciendo los gobiernos para reducir el uso de combustibles fósiles y frenar el cambio climático.

Cada vez que usas una IA para cualquier cosa, desde analizar datos hasta responder preguntas, estás haciendo que se utilicen unidades de procesamiento gráfico (GPU), que son unas máquinas buenísimas para manejar muchos datos al mismo tiempo. Estos GPU están en servidores en centros de datos para que puedan manejar más y más datos. Pero, ojo al dato: una consulta en ChatGPT usa diez veces más energía que una búsqueda en Google. ¡Una locura! Y crear una imagen con IA consume tanta energía como cargar tu móvil, según dicen los chicos de Hugging Face y la Universidad Carnegie Mellon.

Y esto no es todo: la demanda de energía de la IA va a seguir subiendo. Un estudio dice que la IA podría llegar a usar tanta energía como los Países Bajos para el 2027. Ya en 2020, el sector tecnológico emitía entre el 2% y el 4% de las emisiones globales de carbono, y con la IA creciendo, esa cifra solo va a aumentar.

¿Puede la energía nuclear ser una solución sostenible?

La IA no solo consume energía, sino que también genera emisiones de carbono, dependiendo de dónde venga esa energía. En países que todavía usan mucho carbón y petróleo, como Estados Unidos, la huella de carbono es enorme. Pero en países como Francia, que usan energía más limpia, la cosa cambia.

Aquí es donde entra la energía nuclear. No produce emisiones de gases de efecto invernadero durante su operación, ¡nada! Según la Asociación Nuclear Mundial, la energía nuclear tiene un impacto de carbono similar al de la energía eólica y emite un tercio de lo que emite la energía solar. La Agencia Internacional de Energía (AIE) dice que usar energía nuclear no solo reduciría las emisiones, sino que haría la transición a cero emisiones netas mucho más barata.

La situación actual de la energía nuclear en la tecnología

Microsoft y otras compañías tecnológicas están muy interesadas en los reactores modulares pequeños (SMR). Estos son mucho más baratos y rápidos de construir que los reactores tradicionales. De momento, solo China ha puesto en marcha esta tecnología.

Y no nos olvidemos de los planes más ambiciosos, como los del CEO de OpenAI, Sam Altman, que está apostando por la energía de fusión. La energía de fusión podría darnos electricidad casi ilimitada, sin carbono y sin los residuos nucleares de larga duración. Según la AIEA, esta tecnología podría generar cuatro veces más energía que la fisión nuclear actual.

Además, la IA podría ayudar a las plantas de energía nuclear a ser más eficientes, automatizando tareas rutinarias, reduciendo el consumo de combustible y maximizando la producción, según la AIEA.

Preocupaciones sobre la energía nuclear

Pero no todo es color de rosa. La energía nuclear perdió mucha popularidad después de los accidentes de Chernobyl y Fukushima. Estos desastres hicieron que mucha gente se preocupara por la seguridad de las plantas nucleares. En Japón, más de un millón de toneladas métricas de agua se contaminaron tras el accidente de Fukushima, lo que llevó a Alemania a cerrar varias de sus plantas nucleares.

Además de los accidentes, están los residuos nucleares, que son radiactivos durante cientos de miles de años, creando problemas de almacenamiento enormes. Los reactores también son carísimos y tardan mucho en construirse. Los nuevos reactores en Estados Unidos, en la planta de Vogtle en Georgia, se retrasaron años y costaron miles de millones de dólares más de lo previsto. En Europa, la empresa francesa EDF ha pospuesto su reactor Hinkley Point C en Gran Bretaña hasta al menos 2029, aunque se planeaba para 2017.

Y no olvidemos el coste de desmantelar una planta nuclear, que puede superar los mil millones de dólares y llevar décadas.

Sin embargo…

La energía nuclear es una opción viable para satisfacer la creciente demanda energética de la IA, manteniendo el compromiso de reducir las emisiones de carbono. Sin embargo, los desafíos como los altos costos, los riesgos de seguridad y la gestión de residuos deben ser abordados con cuidado. Las ventajas potenciales, como la reducción de emisiones y la capacidad de proporcionar una fuente de energía constante y abundante, hacen que la energía nuclear sea atractiva en un mundo donde la IA sigue aumentando su consumo energético.

En resumen, la transición hacia una mayor adopción de la energía nuclear en el sector tecnológico y de IA podría ser crucial para equilibrar las necesidades energéticas y los objetivos ambientales. Esta transición debe ser gestionada con una planificación meticulosa y una evaluación rigurosa de riesgos y beneficios. El futuro de la energía y la tecnología está lleno de posibilidades y desafíos, y la energía nuclear podría ser una pieza clave en este rompecabezas.

¿Cuál es nuestra opinión al respecto?

Creemos que la energía nuclear es una solución prometedora y necesaria para satisfacer las crecientes demandas energéticas de la IA. Su capacidad para proporcionar electricidad sin emisiones de gases de efecto invernadero es una gran ventaja en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, no podemos ignorar los desafíos y riesgos asociados.

La historia nos ha mostrado que los accidentes nucleares pueden tener consecuencias catastróficas, y la gestión de residuos nucleares sigue siendo un problema sin solución completamente satisfactoria. Además, los costos de construcción y desmantelamiento de plantas nucleares son muy altos, planteando interrogantes sobre la viabilidad económica a largo plazo.

A pesar de estos desafíos, creemos que la energía nuclear debe ser considerada como parte de una estrategia energética diversificada y sostenible. La innovación en tecnologías nucleares, como los reactores modulares pequeños y la energía de fusión, ofrece esperanzas para un futuro con menor riesgo y mayor eficiencia.

La energía nuclear tiene el potencial de ser clave en el futuro energético, especialmente en un mundo cada vez más dependiente de la IA y su voraz apetito energético. La clave estará en equilibrar los beneficios con los riesgos, avanzando con precaución y responsabilidad.

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Nota de elaboración y validación

Este artículo se ha elaborado con asistencia de inteligencia artificial para la búsqueda, organización y síntesis de información. El texto final, sus fuentes y sus conclusiones han sido revisados y validados por Anabel Blanco, Editora de IA Actual y Javier G. Amblar, Editor de IA Actual.

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- Editores: Anabel Blanco y Javier Amblar

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