Una Inteligencia Artificial puede darte un consejo fiscal seguro, claro y completamente equivocado, y tú no tienes forma de saberlo hasta que Hacienda te lo cobra con recargo. Un estudio de la organización británica de consumidores Which?, publicado en 2025, sometió a ChatGPT, Copilot y otros asistentes a cuarenta preguntas idénticas sobre impuestos, seguros e inversión, y encontró respuestas que podían costarle al usuario penalizaciones reales. Para un autónomo o un profesional independiente que usa estas herramientas para resolver dudas fiscales sin gestor, el riesgo no es menor: es directamente económico.
¿Qué encontró exactamente el estudio sobre errores fiscales de la Inteligencia Artificial?
Which? comparó varios asistentes de Inteligencia Artificial, entre ellos ChatGPT y Microsoft Copilot, planteándoles las mismas cuarenta preguntas sobre situaciones fiscales y financieras cotidianas. El resultado, según recogió NPR en agosto de 2026, fue que los sistemas ofrecían con frecuencia consejos confusos o directamente inapropiados en materia de impuestos, seguros e inversión.
Entre los ejemplos documentados hay recomendaciones que superaban los límites legales de aportación a productos de ahorro con ventajas fiscales, sugerencias de seguros de viaje innecesarios y respuestas erróneas sobre cómo reclamar compensaciones por retrasos. Uno de los asistentes llegó a recomendar superar el límite legal de aportación a una cuenta de ahorro protegida, un error que podría haber derivado en una sanción de la agencia tributaria británica. El propio estudio, según recogió Hartey Wealth Management sobre esos mismos resultados, describe estos fallos no como excepciones puntuales sino como un patrón repetido cuando se pregunta por situaciones fiscales con varias condiciones a la vez.
¿Se puede extrapolar este problema al caso de un autónomo en España?
El mecanismo no depende del país. Varias gestorías españolas han empezado a documentar en 2026 los mismos patrones de error al analizar cómo responde una Inteligencia Artificial generalista a preguntas de fiscalidad de autónomos: confusión entre el contexto fiscal español y el de otros países, cálculos basados en umbrales de años anteriores y menciones a modelos tributarios que ya no están en vigor.
Un caso citado por varias de estas gestorías afecta a autónomos en situación de pluriactividad: al no actualizar el umbral que se revisa cada año con el IPREM, la Inteligencia Artificial puede calcular mal el exceso de cotización y no mencionar el derecho a devolución, lo que en casos documentados representaba hasta 8.600 euros anuales que el profesional podría estar dejando de reclamar sin saberlo.
¿Por qué una respuesta seguridad no es lo mismo que una respuesta correcta?
La característica más peligrosa de estos errores no es que existan, es el tono con el que se presentan. Ninguno de los asistentes analizados por Which? mostraba dudas al dar una cifra o una recomendación equivocada. La respuesta llegaba con la misma seguridad que una correcta, sin ningún indicador visible de que el dato pudiera estar desactualizado o mal aplicado al caso concreto de quien preguntaba.
Eso importa especialmente para quien no tiene formación fiscal propia y usa la Inteligencia Artificial precisamente para suplir esa carencia. La organización estima que entre el 17% y el 50% de las personas que buscan consejo financiero recurren en algún grado a estos sistemas, una proporción que convierte un error sistemático en un problema de escala, no en una anécdota aislada.
¿Qué tipo de errores concretos deberían preocupar a un profesional independiente?
El primero es la confusión de jurisdicción: citar normativa de otro país como si fuera aplicable en España, algo especialmente frecuente cuando la pregunta se hace en inglés o mezclando fuentes. El segundo es el uso de cifras desactualizadas, umbrales, tipos o modelos que cambiaron en la última actualización fiscal y que el sistema sigue repitiendo porque su entrenamiento no lo incorporó a tiempo.
El tercero, más sutil, es la deducibilidad mal explicada: hay gestorías que documentan cómo la Inteligencia Artificial sugiere deducir el cien por cien de un gasto compartido entre uso personal y profesional sin advertir que eso exige poder justificarlo ante una revisión, lo que deja al autónomo expuesto si Hacienda pide explicaciones.
¿Es un problema de la herramienta o de cómo se usa?
Ninguna de las dos cosas por separado explica el riesgo completo. Las Inteligencias Artificiales generalistas como ChatGPT o Gemini no fueron entrenadas como sistemas fiscales especializados, y su entrenamiento se actualiza con retraso respecto a los cambios normativos de cada año. Eso es una limitación técnica conocida, no un fallo puntual que se vaya a corregir mañana.
Pero el problema se agrava porque el usuario que pregunta suele carecer del conocimiento previo necesario para detectar el error, algo que las propias gestorías españolas señalan como el punto ciego real: hace falta cierto conocimiento fiscal para saber qué buscar y para reconocer cuándo una respuesta no encaja con tu situación concreta, y quien no lo tiene es precisamente quien más confía en la respuesta tal cual se la dan.
¿Qué tiene esto que ver con cómo te encuentra la Inteligencia Artificial a ti?
Hay una segunda capa del problema que rara vez se menciona: si tú eres asesor fiscal, gestor o consultor financiero, y un cliente potencial le pregunta a ChatGPT sobre su situación antes de buscarte a ti, la respuesta que reciba, acertada o no, va a condicionar con qué expectativas llega a tu consulta. La Inteligencia Artificial nunca te va a acompañar a la reunión donde hay que explicar el error, pero sí puede haber sembrado ya una idea incorrecta antes de que esa reunión ocurra.
Eso convierte la visibilidad y la precisión en dos caras del mismo problema. No basta con que un profesional aparezca cuando alguien pregunta por su especialidad, importa también qué está diciendo la máquina sobre las cifras y los conceptos de ese terreno, porque un cliente mal informado por un asistente genérico llega con una expectativa que tú vas a tener que corregir sin cobrar por ello.
¿Por qué confiar en una herramienta gratuita agrava el problema?
La mayoría de estos errores se producen precisamente en las versiones gratuitas o de acceso general de los asistentes, las que usa un autónomo que no paga por una capa fiscal especializada. Ya se ha explicado en este periódico por qué una herramienta gratuita rara vez lo es del todo, y en el terreno fiscal esa idea se traduce en un asistente entrenado para sonar convincente en cualquier tema, no en dar la cifra exacta que corresponde a tu comunidad autónoma o a tu régimen concreto de cotización.
Existen ya herramientas de Inteligencia Artificial pensadas específicamente para fiscalidad, entrenadas y actualizadas con la normativa vigente, que varias gestorías españolas señalan como una alternativa más fiable que un asistente generalista para este tipo de consultas. La diferencia no está en la marca, está en si el sistema fue diseñado para tu caso concreto o para responder de todo un poco.
¿Qué puede hacer un autónomo para protegerse mientras tanto?
Lo primero es tratar cualquier respuesta fiscal de una Inteligencia Artificial generalista como un borrador que hay que verificar, nunca como una fuente final. Contrastar la cifra concreta, el umbral o el modelo mencionado con la fuente oficial correspondiente, o con un profesional, antes de actuar sobre ella, no es una precaución exagerada: es la única forma de blindarse frente a errores que, como demuestra el estudio de Which?, aparecen con la misma seguridad tanto si son correctos como si no.
Lo segundo, para quien ejerce como asesor, es asumir que parte de su trabajo hoy consiste en corregir lo que un cliente ya cree saber por haberlo consultado antes en una Inteligencia Artificial genérica, y en dejar claro por qué esa consulta previa no sustituye el criterio de alguien que conoce su caso concreto.
Lo tercero, y es lo que menos se hace, es preguntarse qué preguntas típicas de tu sector le está haciendo la gente a estas herramientas antes de llamarte a ti. Si sabes qué se pregunta con más frecuencia sobre fiscalidad de autónomos, retenciones o modelos trimestrales, puedes anticipar en qué punto exacto suele fallar la respuesta genérica y preparar, con calma, la corrección que darás cuando llegue el cliente que ya cree saber la respuesta.
RADAR, de consultoria.uno, permite comprobar qué está diciendo hoy la Inteligencia Artificial sobre tu área de especialidad y sobre tu nombre, para que la corrección llegue antes de que el error de otro se convierta en un malentendido con tu propio cliente.
Sobre el autor
Javier G. Amblar suma 27 años de experiencia en consultoría y ha formado a más de 33.000 profesionales en 55 países. Fue profesor asociado del IE Business School, donde recibió el Premio a la Excelencia Docente, y ha colaborado como analista en RTVE, Telemadrid, Onda Cero y EsRadio. Es autor del libro Liderazgo (Editatum, 2018), dirige un canal de YouTube con más de 368.000 suscriptores y lidera una comunidad online de más de 500.000 personas. Puedes comprobar qué dice hoy la Inteligencia Artificial de tu nombre en RADAR, y si buscas convertir tu experiencia en ingresos más estables, puedes conocer Evolution.


