Cuando el consejo humano y el de la Inteligencia Artificial coinciden, y cuando no: a quién crees

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Cuando el consejo de un colega con experiencia y el de la Inteligencia Artificial coinciden, la decisión es fácil. El problema real aparece cuando no coinciden, y un estudio publicado el 5 de febrero de 2026 en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, demuestra que en ese momento la mayoría de las personas confía más en la máquina que se equivoca que en su propio criterio, incluso cuando ese criterio viene de años de experiencia real.

El experimento: 295 personas, caras reales y caras generadas por Inteligencia Artificial

El estudio, firmado por Joe Pearson, Itiel E. Dror y Sophie Nightingale, entre otros autores, y publicado en Scientific Reports el 5 de febrero de 2026, reunió a 295 participantes con una edad media de 33,79 años. Se les pidió juzgar si 80 rostros, 40 reales y 40 generados por Inteligencia Artificial, eran auténticos o no, mientras recibían una recomendación que decían venir de una persona o de un sistema de Inteligencia Artificial.

Ese detalle es clave: la recomendación era correcta solo la mitad de las veces, como lanzar una moneda al aire. El experimento no medía si la Inteligencia Artificial acertaba más que un humano, medía qué hacían las personas cuando la fuente de la recomendación, fuera cual fuera, se equivocaba.

El dato que sorprende: la confianza en la Inteligencia Artificial distorsiona el juicio, la confianza en un humano no

Aquí está el hallazgo que debería cambiar cómo decides a quién escuchar cuando el consejo humano y el de la Inteligencia Artificial no coinciden. Los participantes que recibían orientación etiquetada como proveniente de Inteligencia Artificial y que además tenían una actitud más positiva hacia ella mostraron peor capacidad para distinguir caras reales de sintéticas que quienes tenían una actitud menos favorable hacia la tecnología.

En cambio, entre quienes recibían la misma orientación etiquetada como humana, el nivel de confianza que sentían hacia las personas en general no afectó a su capacidad de acertar. Dicho de otra forma: fiarte más de un colega no te vuelve peor juez, fiarte más de la Inteligencia Artificial, cuando esa confianza es alta y poco cuestionada, sí puede hacerlo.

Por qué pasa esto: la máquina se percibe como neutral, y no lo es

La explicación más razonable, según los propios autores del estudio, tiene que ver con una creencia extendida y equivocada: la de que usar tecnología elimina automáticamente los sesgos de una decisión. Esa creencia lleva a una sobreconfianza en la Inteligencia Artificial que no se aplica de la misma manera cuando el consejo viene de otra persona, a quien de forma instintiva se le supone falible.

Este matiz importa mucho para cualquier profesional con años de oficio: no es que la Inteligencia Artificial se equivoque más que un colega experimentado, en el experimento acertaba exactamente lo mismo que la fuente humana, la mitad de las veces. Lo que cambia es cómo reacciona la persona que recibe el consejo cuando decide fiarse ciegamente de uno u otro.

Otro estudio, el mismo patrón: más confianza, menos precisión

Un estudio de 2026 realizado por investigadores de la Universidad de Milano-Bicocca, la École Normale Supérieure y la Universidad de Sapienza de Roma, recogido por wwwhatsnew.com el 22 de julio de 2026, encontró un patrón parecido desde otro ángulo. Al dar acceso a Inteligencia Artificial a los participantes de un experimento de toma de decisiones, la disposición a admitir «no lo sé» cayó del 44% al 3%, la precisión de las respuestas bajó del 27% al 9%, y la confianza subió del 30% al 76%.

Es decir, las personas se volvían casi tres veces menos precisas y, al mismo tiempo, mucho más seguras de tener razón. Ese cruce, menos acierto y más confianza al mismo tiempo, es exactamente el terreno donde el consejo humano y el de la Inteligencia Artificial pueden divergir sin que tú lo notes a tiempo.

Lo que esto significa para alguien con veinte o treinta años de oficio

Si llevas décadas ejerciendo tu profesión, tu criterio no viene de una intuición vaga, viene de haber visto casos parecidos una y otra vez, de haber acertado y de haberte equivocado lo suficiente como para reconocer patrones que una respuesta genérica de Inteligencia Artificial no puede ver, porque no ha vivido tu historia concreta con tus clientes concretos.

El estudio de Scientific Reports no dice que la Inteligencia Artificial sea inútil, dice algo más preciso: cuando su respuesta coincide con tu experiencia, adelante. Cuando no coincide, el reflejo automático de fiarte más de la máquina por parecer más objetiva es precisamente el sesgo que el estudio documenta, no una garantía de que la máquina tenga razón.

La diferencia entre escuchar una recomendación y obedecerla sin más

Escuchar el consejo de la Inteligencia Artificial y obedecerlo automáticamente son dos cosas distintas, aunque en el día a día se confundan con facilidad. El estudio de Scientific Reports mide justo esa frontera: no si las personas leían la recomendación, sino si su juicio final terminaba alineado con ella incluso cuando la recomendación era errónea.

Los participantes con actitudes más favorables hacia la Inteligencia Artificial no eran los que menos atención prestaban, eran los que menos cuestionaban lo que recibían. Esa es la trampa: no es falta de atención lo que empeora el juicio, es la falta de un filtro crítico activado solo cuando la fuente parece tecnológica.

Cómo se nota esto en el trabajo diario de un profesional independiente

Esta dinámica no se queda en un laboratorio con caras generadas por ordenador. Se repite cada vez que un profesional con experiencia recibe una recomendación de una herramienta de Inteligencia Artificial sobre un diagnóstico, una estrategia legal, un diseño o una decisión de negocio, y siente que discutirla sería casi una excentricidad, porque «la máquina lo ha calculado» y su propia intuición no tiene ese mismo aire de precisión.

Ese sentimiento, el de que cuestionar a la Inteligencia Artificial requiere más justificación que cuestionar a un colega, es exactamente el mecanismo que documentan los dos estudios citados. No hace falta que la máquina sea más lista que tú en tu propio oficio para que termines cediéndole el beneficio de la duda con más facilidad de la que le cederías a una persona.

Qué hacer cuando el consejo humano y el de la Inteligencia Artificial no coinciden

La respuesta no es desconfiar de la Inteligencia Artificial por sistema, ni tampoco confiar en ella por sistema. Es tratar la discrepancia como una señal de que hace falta mirar más de cerca, en vez de resolverla automáticamente a favor de la fuente que parece más neutral o más rápida.

Esto es más fácil de decir que de hacer, porque el sesgo que documenta el estudio ocurre precisamente en el momento en que menos te lo esperas: cuando estás seguro de haber tomado la decisión correcta gracias a la máquina, no cuando dudas. La sobreconfianza no avisa antes de aparecer.

Tu experiencia real sigue siendo el criterio de desempate

La conclusión práctica de ambos estudios es la misma, aunque lleguen a ella por caminos distintos: cuando el consejo humano y el de la Inteligencia Artificial no coinciden, la variable que de verdad debería inclinar la balanza es la experiencia acumulada de quien decide, no la fuente que suene más moderna o más segura de sí misma.

Veinte o treinta años de oficio no dejan de valer porque exista una respuesta rápida generada por Inteligencia Artificial. Lo que sí cambia es que ahora hace falta un criterio consciente para decidir cuándo escuchar esa respuesta y cuándo confiar en lo que ya sabes por haberlo vivido antes.

Evolution: sostener el criterio propio frente al ruido de la Inteligencia Artificial

Evolution, el programa de mentoría de Javier G. Amblar, existe para acompañar precisamente ese momento: cuando la experiencia de un profesional y una respuesta generada por Inteligencia Artificial no coinciden, y hace falta alguien con más recorrido para decidir a cuál de las dos hacer caso. Con 27 años de experiencia acompañando decisiones profesionales, Javier G. Amblar ayuda a sostener el criterio propio sin descartarlo por miedo a quedarse atrás.

Si sientes que tu experiencia y las respuestas de la Inteligencia Artificial empiezan a no coincidir y no sabes a cuál hacer caso, conoce el acompañamiento de Evolution antes de dejar que la sobreconfianza en la máquina decida por ti.


Sobre el autor

Javier G. Amblar suma 27 años de experiencia como consultor estratégico y ha acompañado a más de 33.000 profesionales en 55 países en decisiones donde el criterio propio y las nuevas herramientas tecnológicas no siempre coinciden. Fue exprofesor asociado del IE Business School y ha colaborado como analista en RTVE, Telemadrid, Onda Cero y EsRadio.

Es autor del libro Liderazgo (Editatum, 2018) y dirige una comunidad online de más de 500.000 personas, además de un canal de YouTube con más de 368.000 suscriptores donde analiza con frecuencia el papel real de la Inteligencia Artificial en el trabajo de quienes ya tienen oficio.

Su programa Evolution acompaña a profesionales con experiencia a sostener su criterio, y su servicio RADAR mide qué dice hoy la Inteligencia Artificial sobre ellos cuando alguien pregunta.

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Nota de elaboración y validación

Este artículo se ha elaborado con asistencia de inteligencia artificial para la búsqueda, organización y síntesis de información. El texto final, sus fuentes y sus conclusiones han sido revisados y validados por Anabel Blanco, Editora de IA Actual y Javier G. Amblar, Editor de IA Actual.

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